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Alkaid. Revista multitemática, número 11.

páginas 66 y 67. Alkaid ediciones. 

Valladolid,2011

 

 

Del libro "Los íntimos secretos de la voz"

XVII Colección Yedra.

XIV Premio de poesía "Nicolás del Hierro" 2010

 

XI / Tú y yo

Se abría la pared,

cada mañana se abría la pared

y se movía

el dolor en los huesos de la tarde.

 

Era una forma extraña de buscarnos

jugando al escondite por la casa.

 

Tus manos rodeando mi cintura

y mi sexo

y mi vientre

y el horizonte entero

pegado en un paisaje interminable.

 

Éramos dos fantasmas

agitando los cuerpos,

enredando los días y las bocas.

 

La voz era un silencio estremecido

y la piel un conjuro a mar abierto.

 

XXXI / Madre

Tiene las manos frías y en los ojos

la luz se ha detenido,

no late el corazón y es nácar puro

su piel color de rosa.

 

Los síntomas son claros,

pero yo me resisto a descifrar

el último acertijo que la vida

ha puesto en sus pestañas.

 

Doy vueltas y más vueltas cada noche

a las palabras últimas

repletas de caricias,

esas que sólo dicen quienes saben

lo que hay que saber:

aprende del amor, pequeña mía.

 

 

XXXII

No pediré perdón por ser yo misma,

por dejarme morir a media tarde

al cruzar el semáforo del miedo,

por aprender idiomas en tus manos

y recitar poemas a escondidas,

cuando nadie nos ve.

 

No pediré perdón por abrazarte

-en los lugares públicos

de silencios privados-

con el pretexto estúpido de ser

dos versos conocidos

que hace tiempo que no se tropezaban

en las olas que lloran las metáforas.

 

No pediré perdón por extrañarte

como extrañan los árboles la lluvia

o los ríos los peces

y las piedras

ruedan ladera abajo con la nieve

en mil bolas de luz.

 

No pediré perdón por ser feliz

entre letras dormidas,

cada vez que te miro y en tus ojos

encuentro reflejado mi universo.

             

Del libro "La magia de la voz" 2010

XVII Premio Nacional de poesía "Poeta Mario López" 2009.

 

A modo de prólogo

 

Como una blanca vela sobre el mar

alzamos las palabras

y el tiempo se levanta con nosotros

y la voz se perfila

y no queremos, no podemos huir,

ya no es posible huir,

sólo es posible

seguir,

seguir,

seguir hablando,

practicar parapente en las metáforas

puentin sobre las aguas turbulentas

y derretir el miedo que nos queda

verso a verso

tras cada soledad.

 

10

 

Y para que los días

no interrumpan la sombra

de su cuerpo menudo.

Y para que el silencio

no converse en secreto

con las pisadas leves

de su blanco disfraz.

 

Y para que descifren

sus labios los paisajes

y para que no se sea

y para que si fuese

no dejase de ser.

y para que la estrella

de su mano cansada

dibuje un arco iris...

se quedará en las nubes

de los mares del sur.

 

17

 

Tú que dibujas los caminos

de todos los torrentes y montañas,

que sabes mi nombre

y que nombras

las tibias ternuras del alma

dime

por qué callan las palabras.

 

Tú que iniciaste el recorrido

de los desiertos y de las murallas,

que dejas tus barcos en tierra

y  llevas el mar a tu casa

dime

por qué negra noche vagan.

 

Tú que has pintado el arco iris

en el azul celeste de una nana,

que tienes las manos de fuego

y la voz

encendida en mil arpas

dime

por qué lloran las guitarras.

 

 

Tú que describes la belleza

con el puntero de las añoranzas,

que siembras el tiempo del tiempo

con ese reloj de tu calma

dime

por qué todo se hace nada,

se hace   n   a   d   a.

 

Del poemario "Alas de Barro"

Premio "Botijo de plata" en la XLII Justas Poéticas de la Ciudad de Dueñas. 2008

 

 

Alas de barro

 

Esta costumbre antigua

de sacarle la lengua a la derrota,

de buscar las palabras en los pájaros,

en las piedras los sueños

y en la voz los abrazos,

está dejando huella en mi esqueleto.

 

Lo siento cada vez más encorvado,

cada día más lento,

cada noche más frágil,

cada tarde más lejos

de aprender a volar.

Pero. cuando presiento

que se levanta el sol,

despliego las dos alas

- recubiertas de barro-

y dibujo

dos círculos concéntricos

para dejar constancia en los espejos:

nunca te olvidaré.

 

Tenía 20 años y la vida

pintaba  en sus paredes un graffiti

de todos los colores;

los sueños dibujaban en su ombligo

un huracán de avispas

y la música

era una calidoscopio

capaz de hacer milagros.

 

Tenía un sobresalto y un amigo.

Buscaba entre sus brazos la manera

de descubrir fantasmas.

 

Escribía sonetos en la frente

                                   de los días impares,

deba clases de insomnio a las estrellas

y caminada a lomos de un caballo

                                               llamado libertad.
 

Del poemario (inédito) "Mujeres en la piel de una mujer"

Primer Premio en el "Concurso de Poesía del Programa Creativ@ 2008: Mujer y Participación Cultural", organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Siero, Asturias, por su poemario "Mujeres en la voz de una mujer".

 

 

VI- La mujer de lluvia

 

Llueven sus ojos de luna,

llueve su frente de barro,

llueven sus manos de enea,

llueven sus pies de silencios,

llueve su vientre de sol.

 

Y llueve..

                        y mira la lluvia

que acaricia su ventana

Y llueve,

                                    llueve,           

                                                           llueve,

mientras la lluvia golpea

los silencios de su voz.

 

Llueven sus días de ausencia,

llueve su beso de fuego,

llueve su vino y su rabia,

llueven sus versos heridos,

llueven sus golpes de "amor".

 

Y cuando deje la lluvia

de cegar sus sueños claros,

ella se unirá al sonido

                                    de las luces de neón.

Del libro "Intrusos en el tiempo. Teorema de la lírica"

Vitruvio. Colección Baños del Carmen. 2007.

Premio de poe sía en castellano "Vicente Martín"

 

Teorema de la lírica (pagina 11)

 

Apenas un murmullo, simplemente

un ligero murmullo que se apaga,

un cálido silencio que divaga

en las líneas de fuga de la mente.

 

Un murmullo fugaz, iridiscente,

que dibuja el mensaje y que se embriaga

de aquella plenitud en la que indaga

la voz y la palabra, suavemente.

 

El sueño de la lírica domina

los impulsos del ser que está esculpiendo

en las entrañas mismas del teorema.

 

Y en la penumbra, allí donde germina

la magia vertical, está naciendo

el alma que palpita en el poema.

 

Las horas (páginas 19 y 20)

 

Se asombra el calendario

de este tiempo de rosas

mientras me balanceo, suspendida

en las horas que pasan, sin sentido.

El impulso no existe,

se ha perdido tras un rumor de abrazos

y sólo las palabras, a lo lejos,

descifran la nostalgia de los días.

Paso a paso, despacio, muy despacio

se va ocultando el sol,

el horizonte

ha ensanchado la línea divisoria

entre el cielo y la tierra;

mientras, cada minuto cuenta,

está contando la historia de un recuerdo,

el almacén sagrado de unos besos,

el árbol que florecerá mañana.

 

Acaba de apagarse

el sembrador de sueños

mientras canto en silencio una canción

de arena.

 

Y hay un reloj que marca

el ritmo de mis manos,

y unos versos que dictan el mensaje,

y una voz que no es mía

y que me pertenece.

Y hay un dulce presagio

y un dios de chocolate

y un tiempo de amapolas

en el que fui feliz.


Nieves Álvarez Martín